Associació Catalana de Parkinson
Blanes i Comarca de La Selva/Alt Maresme
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MI EXPERIENCIA
COMO ENFERMO DE PARKINSON.
He
trabajado como enfermero durante 26 años hasta que me dieron la baja
por invalidez, en un centro publico de la ciudad de Barcelona.
Antes de ser diagnosticado como enfermo de parkinson, pase por un
periplo que quizás algunos de vosotros recordareis haberlo pasado
también: Psiquiatría, Traumatología, psicosomática etc.
En el año 1999, fui diagnosticado de depresión por estrés laboral,
al presentarse un cuadro un tanto “extraño” (llanto continuo y
desmotivación, el cuadro no remitía en algunos de sus aspectos pesar
de los cambios en la medicación, así que paso los tres meses que el
psiquiatra había previsto que yo estaría bien y no mejoraba y había
que añadir otro problema, pasaba el tiempo y no estaba apto para
volver al trabajo. Pasaron 18 meses de baja laboral, meses
reglamentarios, me tuve que incorporar a la unidad, continuando con
la medicación antidepresiva.
Esto
era un riesgo para mi, pues mi centro de trabajo
era una unidad de cuidados intensivos de una especialidad medica.
Podía darse al casualidad de que me confundiera por los efectos de
al medicación y repercutiese al paciente, pero eso no le importo a
la empresa, así y todo yo lo hice saber al medico de Salud
Laboral... Al poco tiempo de incorporarme
a mi trabajo, comencé a observar que mi mano derecha temblaba al
coger alguna cosa, y que no me seguía cuando tenia que registrar los
cuidados que habían recibidos los dos enfermos que yo llevaba en mi
horario laboral, la mano se me quedaba “sin cuerda”, no podía seguir
escribiendo.Pense en aquellos momentos que podría ser una lesión en
la muñeca así que me coloque una muñequera, al principio parecía
que mejoraba, pero luego nada. A todo esto también comencé a
arrastrar el pie derecho, yo estaba preocupado que no fuera una
hemorragia o algún problema neurológico, pues en aquel tiempo Jaime
de Mari chalar la había pasado algo parecido. Había pasado un año
desde mi incorporación y yo notaba que pasaba algo, pero medaba
miedo enfrentarme a ello.
Empecé a sentir que me faltaba la capacidad de concentración, tenia
mucho cansancio y me dormía incluso cuando asistía a los dos últimos
cursos que asistí y que impartían para enfermeras/os en ejercicio
(formación continuada). Algunos compañeros me decían que había
cambiado la expresión de mi cara, había pasado a tener un rostro de
preocupado y triste, se me caían las cosas de las manos y había
comenzado a ser poco hábil. Algunos compañeros me decían que hablaba
muy bajito y que no me entendían Todo esto iba acompañado de un
intenso dolor cervical ,lumbar y en todo el brazo derecho, los
compañeros me insistían en que debería ir a un medico o a urgencias,
yo me resistía, la verdad
Un viernes de ese año (2002) fui a urgencias del hospital en que
trabajaba ante un intenso dolor en el brazo y tras radiografía no me
detectaron nada, incluso el medico que me atendió supuso, que al ser
viernes y me tocaba de trabajar ese fin de semana que yo me quería
librar así también lo supuso el supervisor de guardia, como única
indicación fue el enviarme a psicosomática y de ese servicio me
enviaron a psiquiatría, evidentemente yo seguía empeorando y
seguían sin encontrarme nada.
Unos meses posteriores me fui al medico de empresa y este me indico
una consulta a traumatología y, el traumatólogo encontró la
explicación a mis males, era un pizmiento cervical el origen de
todo y según sus indicaciones con tres semanas de fisioterapia
como tratamiento estaría perfecto. Pasaron las tres semanas y nada,
también me indicaron que volviese a psiquiatría, ya eran tres los
que me dirigían a dicho servicio.
Finalmente el medico de empresa me dijo que era evidente que no
tenia nada y también me digirió a psiquiatría, que debía volver a
trabajar, le volví a indicar la necesidad de que me vieran los
neurólogos. No le pareció correcto, pero ante mi insistencia aceptos
solo llegar al servicio de Neurología me detectaron un parkinson
tipo II, me estuvieron medicándome incluyéndome en un grupo de
estudio, en le cual yo me encontraba con problemas añadidos, es
decir reacciones de los fármacos que ensayaban junto con los del
parkinson. Me costo un año que me retiraran del estudio, así que
comencé con un agonista suave, pero el cuadro se hacia mas evidente
y cada vez que refería molestia como hinchazón en la rodilla por al
extrema rigidez. Yo no encontraba remedio, así que hice una consulta
con otro neurólogo para saber una segunda opinión, y me
diagnosticaron Parkinsonismo: con unos síntomas muy precisos, entre
ellos, según informes y estudios medico, de una evolución rápida,
mala aceptación de la medicación.
Me
efectuaron un Despescan ( prueba diagnostica que observa la zona del
cerebro dañada, y puede ser importante como base de orientación
diagnostica ). Y el resultado fue lo mismo que habían dicho en la
consulta del medico que le había efectuado una segunda opinión. Pero
era calcado, era como si aquélla Doctora hubiese tenido láser e los
ojos.
Había
estado dos años de un lado para otro mal medicado y encima
agradecido de n ose de que, pues el hospital ni tan siquiera tubo la
delicadeza de despedirse de mi, después de 26 años de vida laboral,
donde había pasado por todos los estamentos, enfermero y jefe de
área enfermería. Investigación y docencia.
Yo durante este tiempo transcurrido, tres años, no me he quedado
quieto, sí no que he ido luchando contra la enfermedad. En mi
trayectoria como enfermero, he estudiado temas que me han servido
en el ejercicio de mi profesión, para ayudar a mejorar a los
pacientes que estaban en bajo mi responsabilidad en los cuidados de
enfermería o como docente: Relajación, meditación, visualización,
música.
Esto hace pensar que el estar enfermo no es tomar una actitud
pasiva, es decir no tomar una decisión en la responsabilidad de
participar en la consecución de la salud y/ o mantenimiento de los
signos y síntomas
Estos
temas me han ayudado mucho, haciendo mucho bien encontrando otras
respuestas que no solamente la tradicional que es tomar la
medicación y esperar que haga su efecto.
Yo
cuando no lo practico, estos temas me encuentro mucho más cansado
más y es más visible la enfermedad y sus síntomas
En la actualidad y pasado tres años desde que se me diagnostico,
ahora tengo pequeños síntomas de temblores, sobre todo cuando me
pongo nervioso por algo y al coger alguna cosa, cuchara etc. se me
cae al suelo, me he plantado ponerme menos nervioso y controlar la
situación, una manera s respirando varias veces. Me cuesta vestirme
principalmente los botones, aunque insisto en ello, tengo mucha
rigidez en la cara y cintura, la rodilla derecha suele inflamarse de
rigidez, pero yo desde el principio he luchado con las armas que
conocía:
Todo
esto me ha ayudado también frente al intenso dolor que me produce,
la rigidez de la cintura y pélvica, así como la rigidez de la boca
generando dificultad en la masticación y deglución
Espero
que mi experiencia sirva a alguien de vosotros, lo importante es
luchar, seguir adelante con optimismo y vencer barreras,
herramientas tenemos.